Miguel Martín

Miguel Martín

Tengo la suerte de trabajar desde que tenía 22 años para el Festival de Jazz de San Sebastián-Donostiako Jazzaldia (desde hace unas ediciones HEINEKEN JAZZALDIA). Soy el responsable de la programación musical de DONOSTIA KULTURA y de Música Popular en FUNDACIÓN KURSAAL.



EL BLOG DEL BACKSTAGE >>

Las imágenes ocultas del 43 Heineken Jazzaldia.

BLOG DEL DIRECTOR DEL HEINEKEN JAZZALDIA

De este Festival, del Jazz, de la Música y de todo lo demás (en ese orden).

  

29/10/2008
Music Victims
Ultimamente, de mes en mes. A ver si saco un poco más de tiempo...

En todo aficionado a la música hay un potencial obseso de la compra compulsiva de discos, en sus variantes CD, vinilo o DVD: en constante lucha con el presupuesto, la unidad familiar, las paredes y límites de la propia vivienda. Como cabezas de piezas de caza mayor cobradas en exóticas localizaciones, a sabiendas de que no todos tienen los conocimientos ni el respeto necesarios para apreciar, se enseñan y comparten en forzada intimidad. ¡Como se van aparcando en el lector las distintas y sucesivas joyas ante el habitual desdén de la mayoría y el incomprendido asombro de los "elegidos"!

Vivimos malos (y buenos) tiempos para la compra de discos. Me explico: por una parte, accedemos sin problema a la compra de cualquier disco a través de la red. No hay distancias, ningún cd se nos esconde. Pero, por otra,se está perdiendo a marchas forzadas la posibilidad de "darse un baño de discos". Antes existían fabulosos almacenes de discos con más ejemplares de los que uno puede soñar: era como el paraiso de las huríes esas de los musulmanes, pero en discos y en la tierra –en la tierra, pero no cerca-. Parece evidente que ninguna empresa en sus cabales cedería a la tentación de utilizar los carísimos metros cuadrados de sus establecimeintos en la venta de aquello que realmente da dinero y los hace rentables: la electrónica y los videojuegos. Y, claro, los discos y los libros ceden espacio. Además, quien más, quien menos, se baja sus cositas (entendamonos, me refiero a música) y compra algo (mucho) menos.

Como homenaje a esos templos ahora en ruinas o desaparecidos, me gustaría citarlos en la siguiente lista:

Tower Records que ha cerrado todas sus tiendas y de entre las cuales, yo conocí y aprecié las siguiientes ubicaciones,

en Broadway con la 4ª y junto al Lincoln Center (Nueva York), el espiritu de la marca.

en la calle Decatur de Nueva Orleans, podías aprender más sobre la música de Nueva Orleans que en una semana en sus clubs.

                en Piccadilly en Londres, daba servicio a toda Europa.

en Shibuya en Tokyo, la mayor tienda de discos que he visto, solo estuve en la mitad de sus pisos.

Jazz House en Ginebra, se cerró en febrero de este año.

Y otras que siguen existiendo, por suerte:

Jazz Record Center en Nueva York: durante mucho tiempo, una tienda en un 8º piso y con los cd’s almacenados en cajas de zapatos. Ahora, como antes, una de las mejores selecciones del mundo.

Jazz Record Mart, en Chicago; recientemente a cambiado de emplazamiento. Hace unos años, cuando yo la visité, una minúscula puerta daba acceso a un enorme hangar lleno de discos hasta los topes.

FNAC de Les Halles de París. Cada uno tiene su favorita; la mía, de entre toda la cadena, es esta. La conocí hace 32 años y sigue ofreciendo cantidad, variedad, selección y animación.

Rhythm House, por si os coge de camino, en Bombay (en el centro, eso sí).

Modern Sound, de camino a la playa…de Copacabana.

Tony Martin, en Madrid. Uno de ellos sabe un huevo de jazz y de lo que se ha dado en llamar "rock progresivo", el otro es experto en Country … y, aun así, funciona.

01/10/2008
La Champions de la Cultura

Acabamos de asistir a los 1os Encuentros Sobre la Candidatura 2016 y yo me encuentro ahora mismo fortalecido en lo donostiarra, enardecido en lo intelectual, confuso en lo cultural y participativo, solidario y muy europeo en mi fuero interno. El nivel de los intervinientes era elevado, con bastante local y algún "global". La altura de las disquisiciones, la adecuada. Unas veces elevándose a la grandeza y la trascendencia del planteamiento de cuestiones tipo ¿qué es La Ciudad? o ¿qué es La Cultura?; con respuestas, en algunos casos, brillantes –profundas no: brillantes-; incluso se planteó en público (¡que vergüenza!) la pregunta ¿Qué es la Humanidad y cuales son sus características? Que de no ser porque Ramoneda se la contestó (correctamente) a sí mismo, nos hubiera dejado muy hundidos.

Naturalmente, yo simplifico todas estas cosas y, seguramente, cometo errores de bulto porque las preguntas no fueron, quizás, exactamente estas. Pero sonaban parecido.

Por otra parte, se nos dieron consejos prácticos que, viniendo de quienes venían, debieran ser tenidos en cuenta. Yo, por mi parte, ya los he apuntado todos. Si no sacamos lo de la Champions de la Cultura, algo haremos con ellos.

Lourdes Oñaederra nos habló (muy bien) al oído de la conciencia (lingüística) y nos convenció. Después de pintárnoslo todo muy negro, nos dio una solución que ya se aplica en Cataluña, Quebec y aquí, Departamento de Educación mediante, en un par de generaciones. Si os vale el plazo, bien y si no….

Hubo intervinientes que se lo habían currado (Shole Martín), que estuvieron brillantes y amenos (Innerarity y Ramoneda), prácticos (Ayerza, Korta y Olaizola). Otros, pasaron por allí… Y, alguno, no consiguió rematar la faena y le echaron la capitalidad europea al corral.

Se trataron (casi) todos los temas, se arguyeron solidaridades, se declararon seguridades, se prometieron colaboraciones, se olvidaron recelos, casi todos fuimos felices y algunos comieron perdices. Se citaron incansablemente conceptos asimilables a Europeidad, Solidaridad, Innovación, Creatividad, Participación, Ecología, Derechos Humanos, … Se habló del Goiherri, de Tolosa, de Bayona y de Burdeos (hasta de Bilbao se habló). Se mencionó el Camino de Santiago, pero no a San Ignacio (yo, es que estudié en Jesuitas). De hecho alguien nos imaginaba en unos Ejercicios Espirituales. Por eso, me sobresalté cuando se empezó a hablar de autoayuda, autocomplacencia y (¡joñó!) autosatisfacción. En un principio pareció que la autosatisfacción de los y las donostiarras era importante para ganar la Champions (cultural) pero ya se encargó El Diario Vasco con un oportuno titular de aclararlo definitivamente: es malo (pecado no: malo)

Y, al final, se me hace a mí que en todo esto lo importante, lo verdaderamente importante, está en el camino (Camino, no: camino) que emprendamos para conseguirlo. El lema es muy importante, pero cualquiera que sea, no nos evitará atender una serie de cuestiones:

La preparación de nuestros conciudadanos como (cojo)espectadores. Nos atribuimos un público, el donostiarra, curioso por la actividad cultural, ávido de conocer nuevas propuestas, participativo; en una palabra; el fetén. Bueno, pues por muy fetén que sea, vamos a entrenarlo en que sea más curioso, más participativo, tenga más avidez cultural, sea más crítico y más selectivo, apoye lo local y apoye y soporte las colaboraciones y los experimentos multiculturales y multidisciplinares. El público 10. Y eso lo conseguiremos mediante la generalización de propuestas inteligentes, cercanas y accesibles; pero ya, desde ahora.

La preparación de nuestros creadores, apoyándoles y abriendo sus posibilidades y expectativas. Fomentando ya su nivel de colaboración con artistas de otros orígenes y de otras disciplinas. Animándoles con hechos y oportunidades y exigiéndoles en consonancia. Pero ya, desde ahora.

Preparando nuestras infraestructuras. Bueno, eso parece que va por buen camino (camino: no Camino).

Y sobre todo, integrando en la Candidatura al Sector Privado. Abriendo la ciudad, nuestras mentes y nuestras instituciones a recibir dinero de las empresas, dando al mismo tiempo, participación en la gestión del hecho cultural. Formando a la empresa en comprender que su beneficio de imagen no está reñido con su vinculación con un arte, con una cultura, con una acción social que cumpla con los ideales de la Champion Cultural esta en que nos hemos metido. Tratar de salvar en pocos trancos las leguas que nos separan de otras sociedades en las que la Empresa alivia (sin desfigurar, e, incluso enriqueciéndola con su aportación en gestión y en creatividad) la enorme carga y responsabilidad económica, que en referencia al Arte y a la Cultura, tienen las Instituciones. Hay que crear la cultura de la sponsorización (hasta hace poco patrocinio) y asimilarla al hecho cultural.

Con tanta ciudad aspirante y teniendo un premio de consolación que nadie nos va a poder discutir: San Sebastián 2013, si consiguiésemos andar bien el camino y prepararnos adecuadamente, lo mismo va a dar ganar que perder (y hasta más barato, mira tú).

Un abrazo

08/09/2008
Hoy no me quiero levantar (ni ayer, ni antes de ayer, ni...)
Impresiones de un viaje y una nueva programación en el Teatro Victoria Eugenia.

Catorce años después he vuelto al Festival de Jazz de Newport. Es el primer Festival de Jazz de la era moderna, comenzó a celebrarse en 1954. Lo del Festival de Jazz se le ocurrió a George Wein, pianista y propietario del club Storyville, en Boston. La verdad es que a George no le ha ido mal, con ochenta y bastantes años, acaba de vender su empresa a Live Nation y se ha embolsado una pasta; en definitiva, son los responsables de un montón de Festivales de Jazz en todo el mundo: Los Angeles, Nueva York, París, Rotterdam, …

El caso es que hace catorce años, la programación me parecía estratosférica, la producción "de la Nasa", la asistencia "una muchedumbre", y así, todo. Ahora, ya talludo, me impresiono menos; los Festivales europeos hemos crecido un montón, incluso demasiado: ellos, con resultarnos más accesibles, lo llevan con mucho señorío. Por ejemplo, los grupos no prueban sonido, solo el primer grupo de cada escenario. Teles hay las que digan los jefes del festival y nadie rechista. Los camerinos, sin chorradas. Y el catering, como en la mili o en casa de la madre, a comer lo que haya. Los invitados circulan con libertad por donde les dé la gana y los equipos de producción de los músicos no se dedican a preguntar quien es cada uno y porqué está allí. No como aquí, que los músicos (algunos) parece que son los dueños del Festi y te tratan de imponer sus condiciones cuando hay más de veinte grupos por día que deben compartir escenarios, camerinos, transportes, catering, etc… En fin, que siempre se nota quien ha inventado la cosa.

Bueno, en resumen, no demasiado que resaltar en una programación que tuvo como estrellas a Sonny Rollins y a Aretha Franklin –que viajó en autobús desde Detroit-.: algunos nombres nuevos, Christian Scott, Melody Gardot, Guillermo Klein (que ya pasó por Gazteszena), Marco Benevento. Los "figuras" cumplieron sin más: Aretha Franklin, Rollins y Shorter (en su esplendida línea de los últimos años, pero en un contexto que no le permitió conectar con el público). Y me decepcionaron el proyecto de Charlie Haden con Bill Frisell y Ethan Iverson, y el de Dave Holland con Gonzalo Rubalcaba y Chris Potter. Supongo que, también en estos casos, lo inadecuado del entorno influyó.

Pero siempre es un placer encontrarme con George Wein: lo sabe todo y de todos en el mundo del Jazz. Le escucho embobado.

Además, hoy se ha presentado la programación de Otoño del Teatro Victoria Eugenia. Encontrareis en la prensa mañana toda la información. Si no, podéis consultar aquí.

Quisiera simplemente, llamaros la atención sobre un grupo británico y sobe una cantante americana. Uno, Dakota Suite, la otra, Emily Jane White. No actuará en el teatro Victoria Eugenia, pero me la he encontrado en Quebec: Emilie Clepper.

Por cierto, con Emily Jane White estaba previsto que actuara The Swell Season; finalmente, no vendrán. Emily actuará sin teloneros.

Donostiako Udala - Ayuntamiento de San Sebastián Donostia Kultura Heineken Euskadi.net Gipuzkoako Foru Aldundia Ministerio de Cultura Donostia-San Sebastián 2016
Kutxa Skoda Frigo El Diario Vasco Coca Cola RTVE Cuadernos de Jazz Cadena Ser Quadrant Giroa Obegisa Universal Music Fnac Fomento - Sustapena Euskadi Turismo Mezzo TV